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¡Celebramos 200 años de la Batalla de Boyacá!

de Catalina Schuth B. | 07.08.2019
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¡Celebramos 200 años de la Batalla de Boyacá!

La Batalla de Boyacá es muy importante en la historia de Colombia porque es la que define su independencia de España. Antes de esta batalla se habían librado otras, pero no todas habían sido bélicas. Algunas fueron políticas, otras a favor de los derechos civiles y personales, e incluso en contra de la esclavitud.

1. La batalla del rey Fernando VII

Tal vez la primera de las batallas que se libraron alrededor de la gesta de la Independencia fue la de Fernando VII. En ese entonces, Napoleón había invadido España inspirado en un nuevo modelo político que acabara con la monarquía en el mundo. El rey Fernando VII estaba preso. Durante los últimos años el imperio español había venido perdiendo fortaleza, y en las colonias aumentaba el deseo de una mayor autonomía política. En América no se hablaba de una libertad total de España, lo que en realidad se quería era un cogobierno, una mayor participación en las juntas locales. Los criollos estaban inspirados en la Revolución Francesa y en la Independencia de Estados Unidos.

Cuando Napoleón perdió la guerra y Fernando VII restauró su reinado en 1814, el soberano decidió recuperar sus dominios. Los americanos le propusieron entonces la firma de una nueva Constitución, pero él la rechazó, y en cambio comenzó su Reconquista española de la Nueva Granada (la Reconquista). El Rey quería a toda costa hacer valer su poder en estas tierras, pero no calculó bien. Fue esta decisión suya la que provocó que los criollos pasaran del debate político a la Guerra de la Independencia, que el Rey perdió, y que desde el Sur hasta el Norte ganamos los americanos.

2. Las batallas de una generación

Los criollos, es decir, los americanos, tuvieron que pagar un alto precio por sus ansias de independencia. Los españoles utilizaron un régimen de terror para aniquilar, desde Argentina hasta México, pasando por Chile, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela, a los “revolucionarios”, a los comuneros, a los patriotas, a todo aquel que se opusiera a un poder absoluto del Rey en sus territorios. Hablar de un cambio político equivalía a la muerte. Esa era la orden impartida por Fernando VII a los comandantes de las tropas Realistas y a los funcionarios de su gobierno.

Se dice que la Reconquista de España acabó con la vida de una generación de próceres brillantes, cultos y valientes, como no hemos vuelto a ver en América Latina. Murieron hombres y mujeres en Quito, en Lima, en Santiago, en Maracaibo y en Santafé de Bogotá, fusilados en las plazas para asustar a cualquiera que tuviera ideas contrarias a las de la Monarquía.

En Colombia, recordamos a Policarpa Salavarrieta (La Pola), a Antonia Santos, a Francisco José de Caldas, a Antonio Baraya, a José María Cabal, a Alejo Sabaraín, a Rosa Zárate…

Tremenda fue la batalla de los héroes antes de que Bolívar comenzara la Guerra de la Independencia.

3. Las batallas en las islas

Haití se había unido al clamor de la Revolución Francesa, y con la ayuda del ejército francés proclamó su independencia. Ahora era un Estado libre. Jamaica, por su parte, pertenecía al Imperio británico. Así, entonces, cuando la Reconquista española aplastaba a los rebeldes en el continente, las islas del Caribe se convirtieron en el salvavidas de la Independencia.

Bolívar estaba en Maracaibo cuando comenzó a llegar a América el ejército español, el de los mismos hombres que habían combatido a Napoleón en España. En ese entonces Bolívar no pudo organizar a sus hombres, y huyó un par de veces, a Jamaica y a Haití.

Mientras estaba en las islas ocurrieron dos hechos de gran importancia: el primero fue el apoyo de los haitianos a la causa. A cambio de libertar a los esclavos en el continente cuando ganaran la guerra, ofrecieron refugio, dinero y recursos para la Independencia. El segundo hecho fue el diseño de la Ruta Libertadora, la gran idea que Simón Bolívar dejó por escrito en una famosa carta, la Carta de Jamaica.

De no haber sido por la ayuda de Haití y de Jamaica, que le brindaron a Bolívar refugio y recursos, tal vez estaríamos contando una historia distinta sobre las batallas de la Independencia.

4. Las batallas de las mujeres

La Independencia le debe mucho a las mujeres. En el campo y en las ciudades, en los salones y en las cocinas, las mujeres se organizaron como un ejército disciplinado para apoyar a los Patriotas. Consiguieron ropa, comida, armas, alojamiento. Sirvieron de informantes. Amaron profundamente la Revolución, y a sus héroes.

¿Nombres de algunas de estas mujeres? Manuela Sáenz, Policarpa Salavarrieta, Rosita Campuzano, y los de muchas otras mujeres con los que la historia está en deuda por recordar.

5. Las batallas de los corsarios

Las de los corsarios son unas batallas de las que poco se habla, pero que fueron vitales para la Independencia. Había que batallar también en el mar, pero el Ejército Libertador no tenía armada ni barcos ni marineros. En cambio el Imperio español tenía bastiones fuertes en las costas, y cada puerto era una muestra del poder español.

Pero como los corsarios eran hábiles, eran “empresarios” independientes que buscaban trabajo, lo encontraron expidiendo las famosas “patentes de corso”, para asaltar barcos españoles, tomar para ellos una parte del botín y reservar otra para los revolucionarios.

Sin la ayuda de los tres “Luises del Caribe” (Luis Perú de Lacroix, Luis Aury y Luis Brion), como se les conoce, no hubiera sido posible que la Guerra de la Independencia saliera de Haití y de Jamaica; es decir, de las islas, y que pudiera llegar hasta el continente.

6. Las batallas de la Independencia

El plan para la Independencia de América era el siguiente: llegar a Lima ¾centro del poder del Imperio español¾, por el Sur y por el Norte. San Martín estaba a cargo de las tropas del Sur, y Bolívar de las del Norte. Para llegar a Lima tenían que recuperar primero los enclaves, las ciudades con mayor presencia de la Monarquía.

La siguiente fue la ruta que le correspondió al ejército de Bolívar:

  • Salir de Venezuela por Maracaibo
  • Pantano de Vargas (Colombia)
  • Atravesar Boyacá para llegar a Santafé de Bogotá (Colombia)
  • Pichincha (Ecuador)
  • Bomboná (Ecuador)
  • Junín (Perú)
  • Ayacucho (Perú)
  • Regresar a Venezuela por Carabobo

La Ruta Libertadora se cumplió. Llegó a Lima, donde encontró que el ejército Realista estaba dividido entre quienes defendían el poder absoluto del Rey y quienes querían que los americanos tuvieran participación política. Esta división facilitó las cosas, y ganamos los americanos.

La Batalla de Boyacá es la segunda de la gesta de la Independencia, pero pasa a la historia como la batalla que libera a Colombia.

7. La batalla de los llaneros

Los llaneros fueron claves en las batallas por la Independencia no solo por su bravura y su valentía, sino porque fueron muchos los hombres que se les sumaron. Se afirma que en la zona la población masculina se redujo en un 64% por la guerra libertadora. Muchos lucharon en Casanare al mando de Santander. Más adelante, al conocer los planes de Bolívar, dejaron el campo y a sus familias, y se unieron a la causa patriota. Acostumbrados al clima de los Llanos, estos hombres, descalzos y con poca ropa, atravesaron la cordillera y resistieron los fríos de los páramos. Algunos historiadores apuntan a que sin los llaneros el ejército de Bolívar no habría triunfado. Tremendas fueron las batallas que dieron estos hombres, acostumbrados a los caballos, los atardeceros rojos y las herramientas de trabajo.

8. La batalla de Simón Bolívar

Los planes de Bolívar serían aún hoy calificados de “imposibles”. No solo se trataba de derrotar al ejército Realista, unas tropas acostumbradas a las duras batallas contra Napoleón, bien armadas y dotadas, sino de tener una buena estrategia militar: acorralar a Lima entre los ejércitos patriotas que salían desde el Norte, dirigidos por Bolívar, y desde el Sur, comandados por San Martín.

Se trataba de una empresa monumental: atravesar los Andes desde Santiago de Chile hasta Perú, y atravesar la cordillera desde Venezuela hasta Perú. Era una ruta difícil, fría y peligrosa y, sobre todo, tenía una vasta extensión. Pensar en cruzar el territorio a caballo o caminando, como lo hicieron muchos, ya era en sí misma una batalla.

Pretender, además, expulsar a los españoles de toda América era también muy osado. El Imperio estaba bastante asentado en el continente, en las islas del Caribe y en las costas. Ellos eran muchos y eran fuertes, y las batallas serían cruentas, pero Bolívar las ganó.

El plan, sin embargo, no terminaba con la salida de los españoles, sino que seguía con un plan ambicioso, la fundación de una nueva república. Para lograrlo se debían resolver muchos asuntos: la participación política, los derechos civiles, la educación, la salud, la economía, los impuestos, la gobernabilidad… Esta batalla fue la más dura.

Después de la gesta de la Independencia surgió la Gran Colombia, la unión de lo que hoy son Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. También al Sur se organizaron los otros territorios; sin embargo, la unión no duró mucho, porque todos querían ser capitales. Desde ese entonces América se dividió en los territorios que hoy conocemos.

9. La batalla del puente de Boyacá

La Batalla de Boyacá fue un encuentro corto entre las tropas Realistas y las Patriotas que tuvo lugar el 7 de agosto de 1819. Las tropas que defendían al Rey, dirigidas por el general Barreiro, iban camino a Santafé de Bogotá. Habían perdido batallas en Tunja y en otras zonas, y querían reforzar el frente militar contra los Patriotas. Bolívar decidió atacarlas, para impedir que llegaran a la capital.

Los Patriotas eran 2850 hombres, entre campesinos de Tunja, indígenas, negros, extranjeros, venezolanos, llaneros y granadinos, al mando de Bolívar, Santander y Anzoátegui. Los Realistas eran 2670 soldados, bien armados, entrenados, con hombres de infantería, caballería y artillería, al mando del general Barreiro, del coronel Díaz y de Francisco Jiménez.

La sorpresa fue la clave de esta batalla. Al medio día, mientras los Realistas almorzaban, los Patriotas iniciaron el combate. Empujaron a los Realistas hasta el puente de Boyacá, los incomunicaron y los cercaron. Esta intensa batalla, en la que murieron 100 realistas y 13 patriotas, que fue la gesta definitiva para la Independencia de Colombia, solo duró seis horas, hasta las cuatro de esa tarde.

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